MORRISSEY, LA PIAF Y YO
¿Qué loco e insólito título no? También lo pensé... no creas... es que hoy amanecí como atorada... atorada de odio, de dolor, de bronca, de amor, de muerte, de vida, de ausencias y de presencias, de salud y de enfermedad, de soledades, distancias y compañías. De tanto y de tan poco, de todo y de nada. Tan vacía y tan llena... tan contradictoria conmigo misma... Luego de tantas lágrimas que lavaron el alma, como dice mi hermana Ninna, de tantos desencuentros que acomodaron piezas, de tanta paciencia de mi amigo Carlos, que acunó mi llanto, llegó el sueño y tras el sueño la paz y la calma anhelada. En los sueños como siempre la realidad es la que queremos, no la que existe, y ese disfrute de ese momento de paz hace todo tan llevadero, construye ese refugio adorable que anhelamos encontrar alguna vez en el hueco calentito de los brazos de los que amamos o de los que nos cuidan desde otros horizontes... ángeles que aletean hasta refrescar nuestra vida, hasta mostrar el camino y ...